
Desde que nació Aitana he tenido la sensación de que el desarrollo de mi hija ha sido una carrera de fondo, una competición por ver cual de los bebés que habían nacido casi a la vez que nuestra hija era el primero en mantenerse sentado, a cual le salía el primer diente, quien caminaba o gateaba antes o cual decía primero mamá. Y aunque no me gustan nada las comparaciones, tengo que reconocer que en muchas ocasiones yo soy la primera que las hago. Pero se que cada uno somos diferentes y los bebés también, por eso he pensado en hacer este post, para decir BASTA YA, no quiero y no voy a hacer más comparaciones.



