Guardamos el chupete en la cajita de los recuerdos

IMG_20170722_122007Bueno en realidad esto es lo que ha pasado con el chupete, que ha quedado guardado en la cajita de los recuerdos de Aitana, pero la versión oficial es que lo tienen los patos del parque. Este, junto al paso del  biberón a la taza del que os hablé la semana pasada, ha sido ha sido el que más le ha costado a nuestra hija y todo hay que decirlo, el que más pena nos ha dado.

Nuestra experiencia con el chupete

Como siempre os digo, esto de la maternidad se basa más en la improvisación que en otra cosa y lo que un día te vale, al siguiente no funciona y básicamente eso es lo que nos ha pasado con el chupete. Nunca, y digo bien alto el NUNCA había querido el chupete hasta que entró en la guardería.  Ahí se lo ofrecían para calmarla cuando lloraba o para dormir la siesta y poco a poco hizo del chupete su mejor amigo. Cuando dijimos adiós a la guardería lo utilizaba para dormir la siesta y por las noches, incluso lo pedía en ocasiones durante el día cuando estaba muy cansada. En las últimas semanas antes de dejarlo lo buscaba y se lo ponía en casa, incluso quería utilizarlo cuando estábamos en la calle y esa fue una de las razones por las que decidimos guardar el chupete en su caja de los recuerdos.

Nuestra táctica para afrontar el cambio

En la revisión de los 18 meses la pediatra nos aconsejó ir quitando el chupete poco a poco a nuestra hija y la verdad que lo hemos ido posponiendo hasta hace poco. Esto, unido a que cada vez lo utilizaba durante más tiempo, hizo que nos planteáramos quitárselo de golpe. No se si nuestra táctica ha sido la mejor o no, pero lo cierto es que nos ha funcionado bastante bien. Aprovechando que había perdido uno de sus peluches de compañía en el “parque de los patos” decidimos decirle que los “patos malos” también se habían quedado con su chupete. Tiramos todos los que teníamos por casa (que eran unos cuantos) y nos quedamos con uno por si lo necesitábamos con urgencia. Estuvo unos 15 días preguntando por su chupete y cada vez que nos preguntaba, nosotros le preguntábamos a ella que quién lo tenía y ella sola nos contestaba que “los patos”. Las primeras noches si que notamos que le costaba un poco más tranquilizarse antes de quedarse dormida, pero poco a poco ha ido olvidándose de su tete y ya casi no se acuerda de el. Y digo casi, porque esta semana por ejemplo, hemos ido al “parque de los patos” y como sabe que se lo quedaron ellos, pues les ha preguntado por su chupete.

La importancia del peluche de compañía

Aunque su muñeco de compañía se perdió (de verdad) en el “parque de los patos” tenemos varios en casa y eso si que lo hemos mantenido a la hora de las siestas y por la noche. Ella sabe que cuando llega la hora de dormir su amigo “el peco” le hace compañía y yo creo que eso ha hecho que no note tanto la ausencia del chupete. Si que es verdad que los primeros días, cuando buscaba el muñeco para dormir, también preguntaba por su chupete, pero yo creo que lo hacía como rutina mas que otra cosa. Incluso ahora que ya han pasado algunos meses, a veces cuando coge el muñeco se acuerda también de su “tete” y nos pregunta por el.

Mi consejo

La verdad que no había leído nada a cerca de como deberíamos hacer para que nuestra hija dejara el chupete, fue algo improvisado y ahora que ya lo ha dejado ha sido cuando he leído las opiniones de otras mamis. Supongo que también dependerá mucho de la edad a la que se lo retiremos, porque dependiendo de si tienen una edad u otra la cosa cambia. Cuando son más mayores, los especialistas aconsejan irles preparando poco a poco y que sean ell@s mism@s los que lo dejen en algún lugar o decidan dejárselo a alguien (Por ejemplo; lo vamos a dejar en la casa del pueblo o se lo vamos a dejar a Papá Noel, que se lo lleve y a cambio te deje un regalo…) Cuando son más pequeños y desde mi punto de vista creo que lo mejor es que lo dejéis de golpe. No me baso en ningún estudio científico ni en otras opiniones, sino tan solo en mi experiencia. Creo que lo ideal (o por lo menos lo que a mi me ha funcionado) es decirles que se ha perdido en algún lugar y sobre todo ir a ese lugar con ell@s a buscarlo para que vean que efectivamente se ha perdido y no está ahí. Por lo menos a nosotros nos ha funcionado y hemos evitado grandes lloros y noches en vela que es lo que yo más temía a la hora de quitarle el chupete. Nuestra hija no ha llorado ningún día y aunque si es verdad que le costaba mucho más conciliar el sueño, lo cierto es que no ha soltado ni una sola lágrima por su tete. Pero ya sabéis que cada niñ@ es un mundo y como siempre os digo lo mejor es que os guiéis de vuestro instinto y hagáis lo que creáis que es lo mejor para vosotr@s y para vuestr@s peques.

Y vosotr@s resacos@s, ¿qué me decís? Me encantaría conocer vuestras experiencias; ¿Cómo hicisteis para quitarle el chupete a vuestr@s peques? ¿Estáis en pleno proceso de “deschupete”? ¿Les ha costado mucho decirle adiós al tete?

 

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