Mudanza con niñ@s

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Como ya os contaba al comenzar el 2018, este va a ser el año de los cambios, no solo porque vamos a ser uno más en la familia, sino también porque hemos tenido que cambiar de hogar con todo lo que ello conlleva. Al trasladarnos a Navarra nos hemos llevado con nosotros nuestras pertenencias y para mi sorpresa han entrado todas en unas 70 cajas (cuando empecé a guardar cosas pensé que mínimo saldrían unas 100). Pero lo más complicado de la mudanza no ha sido ni empaquetar, ni desempaquetar las cosas, sino hacerlo con un pequeño diablillo cotilla pululando a nuestro alrededor, que quería saber en todo momento lo que estábamos haciendo y por supuesto también quería ayudarnos (jugar) a su manera. Por eso, ya en nuestro nuevo hogar y con todo fuera de las cajas, quiero contaros como ha sido mi experiencia con la mudanza y daros algún consejillo si como yo, también tenéis niñ@s cerca y alguna vez os toca hacer alguna.

La locura de empaquetar y desempaquetar con niños cerca

Si tengo que quedarme con una de las dos, creo que elijo la locura de empaquetar, porque la de desempaquetar ha sido un poco más costosa. Tal vez porque para meterlo todo en cajas aprovechaba los momentos que la enana estaba en el cole y para sacarlas la tenía a mi vera a todas horas, pero he tardado mucho más en colocar todo en la nueva casa que en quitarlo de la anterior. Si a esto le sumamos una panza de 5 meses (que en este segundo embarazo parece ya de 8) todo el proceso se ha ralentizado bastante y no os exagero si os digo que he tardado unos dos meses en poner todo en orden.

Un mes antes de la mudanza empecé a meter poco a poco las cosas en cajas. Partiendo de que yo soy un maniática del orden, cada caja estaba marcada con todo lo que contenía y lo cierto es que eso me ha ayudado mucho a la hora de desempaquetar. Lo primero que guardé fueron cosas que no iba a utilizar, como recuerdos, apuntes o la ropa de verano… y la última caja que cerré contenía las sabanas de la cama y algo de ropa sucia.

Ya en Navarra he ido sacando todo a medida que lo he ido necesitando o cuando he tenido tiempo (mientras la ratilla dormía la siesta y no todos los días, porque a veces con la emoción de estar en una casa nueva ni se echaba a dormir). Ahora ya está todo más o menos organizado, pero no os penséis que ya tengo las horas de la siesta para dedicarme un ratito a mi misma, porque ahora, mientras la enana duerme, estoy empezando a organizar todo para la llegada del “hermanito”(siiii aún no sabemos que nombre ponerle), que eso también parece una mudanza en miniatura. Limpiar todo, buscar la ropa de recién nacida de Aitana, pensar en lo que tengo que comprar o en lo que me tengo que llevar al hospital me va a tener ocupada algún tiempo y por eso ya he empezado. Por cierto, en otro post ya os hablaré de todos esos preparativos, pero ahora sigamos hablando de niñ@s y mudanzas.

Consejos para hacer una mudanza con niños más llevadera

Todo cambio supone un estrés, no solo para los más mayores, sino también para l@s más pequeñ@s de la casa y por eso en toda mudanza debemos intentar poner mucho cuidado para que el traslado no se note tanto. Según algunos estudios, hasta los tres años l@s niñ@s no notan estos cambios tan grandes, pero con cuatro o cinco años ya empiezan a ser conscientes y pueden acarrearles algunos problemas como trastornos del sueño o cambios de humor. Por eso un buen consejo es intentar hacer que el cambio sea algo positivo y afrontarlo de una manera alegre. Si en casa tenéis niñ@s más mayores, es importante que les empecéis a preparar cuanto antes para que se vayan haciendo a la idea, tratándolo como algo muy natural y enfocarlo como una oportunidad para mejor (enseñarles siempre la parte positiva), para evitar efectos adversos a largo plazo como la ansiedad u otros peores como trastornos mentales o depresión.

Por eso es importante intentar hacer el cambio escalonadamente, no en unos días ni en una semana. Si sabemos cuando vamos a hacer la mudanza y siempre que se pueda es preferible hacerlo poco a poco y con mucho tiempo de antelación. También es aconsejable aprovechar los momentos en los que ell@s no estén en casa, sobre todo para evitar que puedan entorpecer ese trabajo.

Si no podemos evitar que ell@s estén presentes mientras recogemos todo, lo que debemos intentar es hacer que meter las cosas en cajas sea un juego de niños. Proponerles que nos ayuden a sacar todo de los armarios o que escriban en cada una de las cajas lo que hemos metido en ellas puede hacer que el trabajo sea más llevadero y que no terminemos perdiendo la paciencia porque mientras nosotr@s guardamos todo ell@s se dedican a sacarlo de nuevo de las cajas.

Además es muy importante hacerles partícipes del cambio e intentar llevarles todas sus cosas. Nunca hay que ocultarles que nos vamos a mudar, ni tampoco hacer la mudanza a sus espaldas. Aunque ell@s no estén presentes cuando metamos todo en cajas, es conveniente decirles que estamos guardando cosas para llevarlas a una casa nueva y sobre todo hacer que sean ell@s mism@s los que guarden todas sus cosas para que sean conscientes de que lo suyo también nos lo llevamos. Otro consejo que puede ayudar en el momento de la adaptación es intentar colocar todo como ell@s lo tenían. Utilizar la misma colcha, los mismos cojines o las mismas cortinas en su habitación y si se puede, los mismos muebles, hará que se sientan segur@s, en un espacio que les resulta familiar.

Por último y lo más importante es intentar tener siempre una actitud positiva y nada de malos rollos, evitar los conflictos de pareja que se puedan derivar de la mudanza por lo menos delante de ell@s. A veces es complicado, porque un cambio tan grande como un traslado hace que se vivan momentos tensos, pero si hay que discutir por si llevarse o no la lamparita de noche, es mejor que lo hagamos sin que ell@s estén presentes, para que no puedan asociar la mudanza con tensiones familiares y empezar a ver el cambio como algo que trae problemas.

 

Una mudanza siempre trae consigo muchos quebraderos de cabeza y si a eso le sumamos un cambio no solo de casa, sino también de pueblo o de ciudad, el resultado puede ser una situación muy estresante que debemos evitar a toda costa, sobre todo si tenemos niñ@s en casa, para prevenir que ell@s lo pasen mal. Por eso mi consejo es que preparéis la mudanza con antelación, haciéndoles participes de ella, pero que sobre todo mantengáis siempre una actitud positiva para que vean el cambio como algo bueno. Nosotros intentamos que la niña viviera la mudanza como un juego en el que teníamos que meter cosas en cajas para llevarlas a la “casa nueva” que era muy “chuli” y la verdad es que por ahora lo lleva bastante bien y está muy emocionada con su nuevo hogar. Todavía no se ha acordado en ningún momento de su “casa vieja” (aunque era más nueva que en la que vivimos ahora) y esperamos que siga siendo así por mucho tiempo.

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2 pensamientos en “Mudanza con niñ@s

    • Imagina… imagina… Lo bueno es que ya tengo todo colocadito y todavia me quedan unos meses para la llegada del pequeñin… que no me quiero ni pensar si me hubiera pillado la mudanza con un recien nacido en casa😨 Muchas gracias por los ánimos. Un beso

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