Mi primer día de la madre como mamá

Mi primer día de la madre como mama

Aprovechando que hoy celebro el Día de la Madre, ya no como hija de… sino como madre de… he pensado que sería un buen momento para reflexionar y hacer balance de cómo ha cambiado mi vida en estos últimos seis meses  y contaros lo que significa para mi ahora ser madre.

Está claro que en el momento en el que un niño aparece en tu vida, te das cuenta de que todo lo que hay a tu alrededor cambia de manera radical y que lo que hasta entonces eran tus prioridades, pasan a un segundo plano. Pero si os soy sincera para mi todo empezó a cambiar el primer día en el que supe que iba a ser mamá y arrancó la dulce espera. Hasta entonces yo nunca antes había dudado tanto a la hora de tomar decisiones y desde ese momento mi mundo se llenó de dudas y miedos. No quería correr ningún riesgo y para estar segura de que estaba haciendo las cosas bien, recurrí en numerosas ocasiones a los consejos de varios ginecólogos expertos en Bilbao que me sirvieron para asegurarme de que estaba haciendo todo correctamente.

Los miedos

Y si en esos nueve meses mi vida se llenó de dudas y miedos, cuando finalmente llegó el momento del nacimiento de Aitana supe que ya no había marcha atrás y empecé a asimilar que todo lo que había temido hasta entonces se haría patente en mi día a día. Apareció el miedo a la duda de si estaría alimentando bien a mi hija, el miedo a no saber porque lloraba, el miedo a sentir que no valía para ser madre, pero sobre todo el miedo a que le pasara algo a ese pequeño trocito de mi. Miedos con los que ya se que voy a tener que convivir toda la vida, pero que por otra parte veo como poco a poco los voy superando. Saber que mi hija día a día va creciendo y está bien alimentada, que la mayoría de las veces ya se porqué llora y que cada vez esta más a gusto a mi lado hacen que me sienta más segura y que ahora si, pueda disfrutar de verdad de todo lo bonito que me brinda la maternidad, sin tener que decir con la boca pequeña que ser madre es maravilloso .

El cambio de prioridades

Mis prioridades en la vida han cambiado de manera radical, si antes mi pareja, la familia, los amigos, el trabajo y preocuparme de mi misma eran lo primero, ahora todo es muy diferente. El primer puesto de la lista lo ocupa mi hija y muy pero que muuuuyyyy abajo está ese YO que antes estaba en los primeros puestos. Las horas que antes dedicaba a cuidar de mi pelo, mis uñas, mi piel y mi cuerpo en general han quedado reducidas a unos pocos minutos diarios y si os digo la verdad, no me importa lo más mínimo. Ahora mismo tengo otro cuerpecito del que preocuparme y aunque intento arreglarme todos los días, lo cierto es que me gusta más ocuparme de mi hija que de mi misma.

El cambio de pareja a padres 

La cuarentena la recuerdo como un momento muy duro en el que me sentía muy sola, pero también la recuerdo como la etapa en la que junto a mi marido maduramos como pareja. Aunque yo al principio más de una vez pensé en que no servía para ser madre, él siempre estuvo a mi lado para apoyarme y recordarme que lo estaba haciendo bien. Conseguir hacernos poco a poco a la nueva situación nos costó alguna que otra discusión, pero juntos hemos aprendido a hacer reír a nuestra hija y a calmarla cuando llora. Día a día vemos como cada vez está más a gusto con nosotros y cómo se siente insegura cuando nos alejamos de su lado y eso también nos hace sentirnos a nosotros más felices. Gracias a que mi marido confiaba más en mi que yo misma, ahora puedo decir que somos los mejores padres del mundo y está claro que sin él no hubiera podido disfrutar de esto como lo estoy haciendo. Porque hemos pasado de ser una pareja a ser los padres de… y eso también es otro de los grandes cambios que ha traído la maternidad a mi vida.

Un balance de seis meses

Si tengo que hacer un pequeño resumen de estos últimos seis meses, diría que he tenido que adaptarme a un nuevo estilo de vida, escuchar numerosos consejos y crear los míos propios.  Hacerme con las frases típicas que rodean al mundo de la maternidad mientras echaba de menos muchas cosas como las duchas relajantes o las siestas placenteras. Cambiar el cubata y la farra de los viernes por la rutina y la lectura de todas las noches para que la nena duerma bien. Aprender a hacer maletas de madre primeriza y a escuchar la misma canción millones de veces porque ya se sabe que la música amansa a las fieras. Pero sobre todo para mi ser madre ha supuesto el mayor cambio que he hecho en mi vida; cambiar mi mundo independiente por que el mundo de otra persona dependa de mi, y a estas alturas os puedo asegurar que ese es el mejor cambio que he podido hacer.

Si me pongo a pensar, hace un año no hubiera dado la vida por nadie, pero ahora la cosa es totalmente distinta. Si me hubieran dicho: “es tu vida o la de X persona”, seguramente hubiera elegido mi vida, pero si me lo preguntaran ahora lo tendría claro: “ es tu vida o la de tu hija”, sin lugar a dudas sería la de mi hija. Porque yo ya he vivido todo lo que tenía que vivir y después de ser madre la vida se ve de otra manera.

Yo ya tengo mi regalo por el día de la madre y se llama Aitana.

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