Mi segundo post-parto; rápido y diferente

 

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Cuando hace un mes os hablaba de mi experiencia en el segundo parto, justo acababa de terminar la cuarentena pero he querido esperar un poco más para hablaros también de mi segundo post-parto, porque en ese momento aún no había tenido la sensación de que me estaba recuperando de algo, como me pasó la primera vez, en la que esos 40 días se me hicieron eternos. Ya han pasado más de dos meses desde que di a luz y para seros sincera no he tenido ni rastro de cansancio extremo, ni sensación de frustración, ni síntomas de depresión como tuve en mi primer post- parto. Ahora me siento identificada con esas madres que salían del hospital y empezaban a disfrutar de su maternidad, pero sin olvidarme de aquellas que lo pasan muy mal nada más cruzar la puerta de sus casas con sus hij@s en brazos. Sobre todo porque yo he vivido en mis carnes las dos caras de la moneda y como en su día ya os conté cómo era la cara más oscura de un post-parto y porqué decidí llamar a mi blog “la resaca del bebé”, ahora vengo a hablaros de la otra cara; la bonita, la que te hace disfrutar a tope de la maternidad sin remordimientos y casi sin preocupaciones y sobre todo la que te permite levantarte todas las mañanas sin resaca. Además he querido unirme a la iniciativa del club de las malasmadres #BellezaSinFiltro y mostraros como estába mi cuerpo post-parto hace 15 días, cuando justo habían pasado dos meses desde que di a luz. Allá va mi experiencia.

La cuarentena ha pasado volando

No se si ha sido la experiencia, que estaba muy concienciada de que podía volverlo a pasar muy mal, o que en esta ocasión he tenido mucha ayuda en casa durante los primeros días, pero lo cierto es que al igual que mi segundo embarazo y mi segundo parto han sido muy diferentes al primero, este segundo post-parto también lo esta siendo.

Una de las grandes diferencias que noto es que el tiempo pasa muy rápido. Si con mi primera hija parecía que vivía constantemente en “el día de la marmota” y que los días no avanzaban, ahora todo pasa muy rápido. Llevo dos meses y medio con mi hijo y casi no me ha dado tiempo a asimilar que somos uno más en la familia, sobre todo porque el niño es un bendito. Aunque por el día tiene sus más y sus menos, las noches las respeta (y yo se lo agradezco en el alma) y solo se despierta un par de veces, incluso alguna noche duerme del tirón. Y esta, querid@s resacos@s es otra de las grandes diferencias de las que tengo que hablaros. Creo que en mi primer post-parto, gran parte de la culpa del cansancio constante que notaba y la sensación de mala madre que me acompañaba todo los días, la tenía las pocas horas de sueño que arrastraba. La pequeña resacosa era una niña muy demandante, que lloraba constantemente y que estaba pegada a mi teta horas y horas. Dormía a penas una hora seguida y en total un computo de tres horas diarias y yo creo que eso fue lo que me hizo vivir durante muchos meses (incluso podría decir que hasta el año) en una resaca constante y que la cuarentena se me hiciera eterna.

Recuperación rapidísima

En mi primer parto sufrí un desgarro  fuerte que tardó meses en curarse, algo que agravó más aún la sensación chunga que note durante la primera cuarentena. Por suerte, en esta ocasión solo tuve 5 puntos externos que a penas noté hasta pasados unos días, cuando empezaron a darme un poco de guerra, pero subí a urgencias y me los quitaron y todo volvió a la normalidad. Después del parto de la pequeña resacosa a penas podía sentarme y no podía caminar mucho porque me dolían “los bajos” con cualquier esfuerzo, pero tras el parto del resacoso caminaba perfectamente desde el primer día y cuando los puntos me dejaron de molestar (tras una semana) ya daba largos paseos.

Además en esta ocasión he estado muy bien acompañada en casa y eso también lo he notado. En el primer parto mis padres tuvieron que irse a los 4 días de dar a luz, porque la niña nació 11 días después de la fecha prevista y a ellos se les acababan las vacaciones. Me sentí muy sola y la casa se me caía encima. Quería hacer yo todo y no llegaba a nada y eso también hizo que los primeros días fueran un pequeño infierno. Pero en esta ocasión ya los tenía avisados. No quería que cogieran vacaciones hasta que yo no diera a luz y por suerte esos 15 días que estuvieron conmigo después del parto me supieron a gloria. Mi marido, mis padres y mi tía (que es como mi hermana y que también vino a ayudarme) se ocupaban de la niña, la compra, la comida, la casa… y yo podía dedicarle todo el tiempo al recién nacido y a mi misma, que también me vino fenomenal.

Por otro lado la lactancia ha ido muy bien desde el primer momento, y aunque ya os hablaré en otro post sobre esta segunda experiencia con la lactancia materna, os puedo adelantar que desde que nació Yago se “enganchó” muy bien a la teta y que no he tenido ningún tipo de problema como grietas u obstrucciones como me pasó con mi primera hija.

Errores que no he cometido

Después de estas dos experiencias tan diferentes puedo decir que la primera vez me pareció muy dura, porque entre otras cosas yo también cometí bastantes errores que juré no repetiría con mi segundo hijo. El principal error fue querer llevar el mismo ritmo de vida que llevaba antes de ser madre y que hizo que me sintiera frustrada. Lo mejor es aceptar que lo más importante es el nuevo miembro de la familia, que lo demás es secundario y tener siempre en cuenta sus necesidades. Otro fallo fue el querer llegar a todo, que se quedó en un no llegar a nada y que me hizo aprender a delegar en los demás y a dejar las cosas a medias. Mi consejo es que si no llegáis a todo, no pasa nada. Si coméis a deshoras, no pasa nada. Si la lavadora termina y no la podéis tender hasta después de tres horas, no pasa nada y si la casa está patas arriba porque vosotras estáis dedicando tiempo a vuestros hijos, tampoco pasa absolutamente nada.

Pero sobre todo, en esta ocasión he decidido cargarme de dosis extras de paciencia y positividad y yo creo que eso ha hecho que todo sea mucho más fácil.

Para terminar este post os quiero decir que pienso que la naturaleza es muy sabia y sabiendo que ya teníamos en casa una niña muy demandante que nos había robado muchas horas de sueño no podía darnos otro niño igual y por eso nos ha dado dos experiencias tan diferentes . Lo que me temo es que en un futuro la cosa va a cambiar, porque ahora nuestra resacosa es muy tranquila y duerme muy bien y a mi me da la sensación de que el resacoso va a ser bastante movidito. Pero para saberlo tendremos que esperar y no os preocupéis que también os lo contaré.

Un saludo resacos@s y hasta la próxima

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