Mi segunda experiencia con la lactancia

Lactancia materna

Cuando hace exactamente dos años os hablaba en ESTE POST del maravilloso mundo de la lactancia materna y de lo dura que había sido la experiencia, poco me imaginaba que con mi segundo resacoso iba a ser tan diferente. Pero habiendo tenido un embarazo distinto, un parto tan rápido y un post-parto tan diferente al primero, la lactancia también tenía que serlo y efectivamente así ha sido. En esta ocasión también vengo a hablaros de dar el pecho a demanda, de calmar a vuestr@s hij@s con la teta cuando lloran y de amamantar a deshoras, pero desde otro punto totalmente diferente a como lo hice hace algunos años, porque una lactancia materna sin problemas también es posible.

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Mirando etiquetas “sin palma”

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Mirando etiquetas “sin palma”

Quien me iba a decir a mi que después de tanto tiempo detrás de mi marido para que dejara de mirar las etiquetas de los productos en el supermercado, yo también me iba a tirar largos ratos mirando los ingredientes de los alimentos que compro. Desde que saltó a los Medios de Comunicación el boom del aceite de palma, tod@s (siiii, siiii tu también) nos hemos vuelto un poco paranoic@s y nos ha dado por buscar la palabra tabú en cualquier envoltorio. Y aunque llevamos toda la vida comiendo las míticas Galletas María, parece que ahora, simplemente por leer “grasa de palma” entre sus ingredientes, nos vamos a morir si comemos una más. Lo cierto es que en estos momentos parece que el boom mediático ha desaparecido y que ya no se habla tanto de este tipo de aceite, pero yo me he propuesto investigar un poco más para hablaros de su procedencia y de sus riesgos, además de haceros una pequeña lista con los productos infantiles que he encontrado con este componente.

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Cambiamos el biberón por la taza de las hadas

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El biberón, ese segundo hijo que nos ha acompañado en el último año, ya ha pasado al lado oscuro y tengo que decir que este es uno de los cambios que más le ha costado a nuestra peque, más incluso que la operación pañal de la que os hablé la semana pasada. Cómo el cambio de la cuna a la cama del que os hablé en otro post, dar el paso del biberón a la taza también fue iniciativa nuestra. Cada vez que salíamos teníamos que cargar con el biberón de la peque a todos lados y un buen día decidimos que deberíamos ir quitándoselo  poco a poco.

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